El voto en blanco es una de las opciones ante la toma colectiva de una decisión. Consiste en realizar el acto mismo del voto, pero sin manifestar cuál es el candidato u opción elegida. Para poder votar en blanco, el ciudadano debe ir a las urnas y realizar los actos formales que establece la legislación de cada país. El modo de concretar el voto en blanco varía: en Colombia, por ejemplo, se debe marcar la casilla indicada como "voto en blanco"; en otros países, se considera voto en blanco cuando el sobre de votación está vacío o contiene un trozo de papel en blanco.
Validez y efecto del voto en blanco
Cabe destacar que, por regla general, los distintos sistemas electorales no consideran al voto en blanco como un verdadero voto. Al respecto, en la doctrina se habla de "votos válidamente emitidos", y se excluyen de los mismos tanto a los votos en blanco como a los votos nulos. Por lo tanto, no influyen en la elección de los candidatos, pero sí constituyen un importante parámetro de la medida de la legitimidad política, tanto del sistema electoral vigente, como de los candidatos de un determinado país.
A lo largo de la historia han surgido opciones electorales en los países democráticos que han tratado de ofrecer una forma válida de canalizar el voto en blanco o de protesta. Por ejemplo, actualmente en España, el partido Ciudadanos en Blanco[1] ofrece dejar efectivamente vacíos los escaños que obtenga, como modo de mostrar la protesta ciudadana, mientras que Democracia Directa Digital[2] ofrece usar los representantes electos obtenidos para introducir de facto un sistema de democracia directa dentro del sistema partidista.
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